Guía de tu alfombra
Cómo usarla, cuidarla y disfrutarla en casa. Ideas sencillas para colocarla, colgarla y mantenerla bonita.



Cada tamaño tiene su lugar perfecto
Los cinco tamaños, dibujados a escala entre ellos. Así ves la diferencia real antes de elegir.
30
50
70
90
100 × 130
Medidas en centímetros
Tu alfombra también vive en la pared
Tres formas sencillas de convertirla en una pieza decorativa mural.
Barra de madera
Pasa una barra fina por detrás del borde superior y sujétala con dos ganchos. Reparte el peso a lo largo de todo el borde y la alfombra cuelga recta.
Pinzas
Dos pinzas de madera sobre un cordón o una barra. Es la forma más fácil de cambiarla de sitio cuando te apetezca.
Marco, sin vidrio
Un marco abierto, sin cristal delante. El cristal aplasta el pelo y le quita el relieve, que es lo que más se nota en una pieza hecha a mano.
Pequeños gestos, grandes resultados



Cepíllala a favor del pelo
Evita el sol directo
Evita la humedad
Si pasa algo, actúa con calma
Cuanto antes actúes, mejor se conservará.
Retira el exceso
Si cae algo, absorbe hacia abajo con un paño seco. No frotes: frotar empuja la mancha hacia dentro del pelo.
Limpieza puntual
Un paño húmedo con un poco de jabón neutro, solo en la zona manchada. Nunca la metas entera en la lavadora.
Deja secar al aire
Extendida y en plano, lejos del radiador y del sol directo. El calor fuerte encoge la base.
Enróllala, nunca la dobles
Enrolla con el pelo hacia dentro
Enróllala siempre, nunca la dobles. Un pliegue marcado se queda y después ya no sale.
Lugar seco, sin peso encima
Guárdala de pie o tumbada, sin nada apoyado encima. El peso aplasta el pelo de forma permanente.
Protégela con tela o funda
Una funda de algodón o una tela fina. Deja que respire: el plástico cerrado le da humedad.
Una pieza hecha a mano, muchas historias por venir.
Tu alfombra no termina en el taller. Empieza a formar parte de tu casa, de tus rincones y de tu día a día.

